"TAMBIÉN TENEMOS DERECHO".
"Un hombre viejo y pesado;
recuerda muy bien su historia,
una historia del pasado...
De buenas obras de gloria.
Una vez lo ha conseguido;
se sumerge en la penumbra,
encontrándose tranquilo...
Con recuerdos de ultratumba.
Tenia sus sesenta años;
era viejo y muy marchoso,
su vida en un balneario...
Con hembras y hombres sosos.
Había una joven preciosa;
con la carita de un ángel,
voluptuosa y hermosa...
Enfermera de hospitales.
El viejo se encaprichaba;
de aquella linda mujer,
por las noches se soñaba...
Que seria para él.
Se sentía avaricioso;
y muy lleno de poder,
nunca se encontraba ocioso...,
Preparado a "morder".
Malos viejos que caminan;
su capricho en la vejez,
que sus sueños ya terminan...
A la moza pretender.
No pretendió hacerle daño;
le enviaba mil regalos,
esto casi no es extraño...
De un español medio "galo".
Era capricho o era amor;
se sentía desamparado,
se quedaba en un rincón...
Como un trasto abandonado.
Le encantaba la mujer;
con su cuerpo de serrana,
la moza iba tras él...
Por decente, o por fulana.
El viejo tenia dineros;
lo ganó honradamente,
comenzó siendo minero...
Y llegó hasta Presidente.
Sabia que la vida es corta;
y que había que aprovecharla,
aquella joven no es tonta...
Lo intuía en sus charlas.
Al anochecer reía;
al amanecer lloraba,
es que no tenia alegría...
Es que no se enamoraba.
¿Que edad tenia la moza;
quince veinte, o treinta años,
para mi una gran loza...
Y me estaba haciendo daño.
La contemplaba de lejos;
y la veía tan hermosa,
atracando el consejo...
De lo linda y lo preciosa.
Pasaba y me sonreía;
me saludaba con risas,
cada vez que la veía...
Iba siempre muy aprisa.
Sabría quien le enviaba;
los regalos tan bonitos,
o tal vez se extrabiaban...
¿Es que hay cada borrico.
Quise salir de mis dudas;
me presenté al Conserje,
tenia mala catadura...
Tanto él como sus jefes.
Yo lo llamé en un secreto;
le pregunté si aceptaba,
los regalos en concreto...
Contestó: se los quedaba.
Preguntaba alguna vez;
el tonto que lo enviaba,
-sólo me dijo; tal vez...
Pero no le preocupaba.
¿Que edad tiene esa moza;
-los cuarenta no los cuenta,
el Conserje de la hermosa...
Pero aparenta los treinta.
Dos billetes de cincuenta;
acallaron el secreto,
¿si ya tenia los cuarenta...
Los años eran correctos.
Que fastidio treinta años;
demasiados en la pareja,
recordaba como antaño...
Olvidando viejas tretas.
Enviudó siendo muy joven;
y no dejó descendencia,
mujeres hay que te joden...
No resuelven papeleta.
Me fui a darme una ducha;
y a darme una buena friega,
a veces cojo merluza...
Y a la mañana lo friegan.
Siempre me marcho al Casino;
se encontraba en la intermedia,
parezco un viejo cansino...
Si nadie me lo remedia,.
¿Porque no en mi heredera;
acataría mi follón,
no una vieja plañidera...
Seria un buen lío y tostón.
Aquella noche noté;
que se movía un gran bulto,
me recosté y lo palpé...
Notando un serio disgusto.
Era la moza desnuda;
sin braguita y sin sostén,
hay que tener cara dura...
El sorprender y el querer.
¿Que haces aquí criatura;
no ves que te pueden ver,
aunque tal vez a esta altura...
Lo que puede, puede ser.
A la semana marcharon;
resplandeciendo placer,
el sesentón de la mano...
Sólo una cosa...el querer.
Llegué hasta los ochenta;
los diez años más felices,
mi esposa estaba contenta...
Yo me comía sus perdices.
Cierto día en accidente;
un coche cayó al barranco,
tras recibir diez mil leches...
El coche seguía rodando.
Era mi niña y dos hijos;
mi familia iba al carajo,
vistiendo de negro y pijo...
Los enterré boca abajo.
Tres días duró mi pena;
tres noches sin sentimientos,
contemplé la Luna llena...
Llenando mis sufrimientos.
Solucioné mis papeles;
y avisé a mis abogados,
hay que tener más pinreles...
Y terminé muy ahogado...
"Guti".
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